Montessori Life

This blog is inspired by the Montessori philosophy, my life experiences and life as a mother of two toddlers!

All photos, images and texts are copyrighted.

Namasté🙏🏼

Enjoy!

 

 

 

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Gypsy Soul

I am almost 40 years old and I have a gypsy soul. El tiempo ha pasado, he madurado, he crecido, he sufrido hasta arrastrarme de dolor yet… aún sigue mi espíritu de gitana, las ganas de moverme constantemente de un lugar a otro.
Siento que cuando ya domino las lecciones aprendidas, conozco y crezco con los maestros que la vida me pone en el camino, pues ya, es tiempo de moverme, de soltar, de volar.

No quiero ser esclava del sistema, no quiero vivir para pagar una casa x 30 años. No me visualizo trabajando sin parar para pagar un techo hasta ser vieja.

Veo esta vida como una oportunidad para disfrutarla, manifestar mis mas altos niveles de consciencia. Explorar junto a mi alma gemela y mis hijos; los que Dios me confió cuidar, siguiendo su guía divina. ❤️

Raisa Espinet Batista
#gipsysoul #tribusai #movingforward

Expectativas…una trampa mortal.

Durante el camino en esta vida, guardo y he guardado memorias de lugares, personas, olores, estampas grabadas en mi mente de los sitios dónde he vivido, visitado; todos esos escenarios me han formado, llenado de expectativas, vivencias y sabiduría.

A pesar de todas las lecciones que la vida me ha ofrecido y regalado… aún me dejo atrapar por las expectativas, por lo que yo creo o espero que las cosas o personas deben de ser y/o actuar.

Y esas expectativas me causan dolor la mayoría de las veces, desilusión.

Me toca entonces retirarme en silencio y recordarme que todo cambia, que las personas y las cosas son como son, que abrazar la verdad de ellas es amoroso, tomar lo que la vida me regala sin esperar más ni menos.

Si el día amaneció soleado (como hoy) y ahora en la tarde hay un diluvio universal con truenos y relámpagos (como ahora), pues entonces nos quitamos el traje de baño y relax en casa o a bailar en la lluvia. Es solo un ejemplo trivial pero de eso se trata esto, un conjunto de trivialidades que me pueden hacer miserable si estoy amarrada a una idea de como este domingo será, debe de ser y es.

Soltar, soltar, soltar! Ese es el mantra de hoy para mí.

Muchos fueron y van a la iglesia hoy, amen. Otros madrugamos y hacemos reverencia al sol majestuoso mientras sale desde la playa, amen!

Cada cual busca su felicidad en lo que el corazón la encuentra.

Amar sin condiciones es lo más difícil que he practicado y practico, a veces con éxito y otras veces no. No esperar nada de nadie es difícil, una gran lección.

Hoy doy gracias, acepto, me rindo ante los procesos, sin juicios, con mi corazón abierto.

Que las expectativas se desvanezcan y se conviertan en aceptación, en amor incondicional y tolerancia.

Namastè🙏🏽🕉

Raisa Espinet Batista

¡Pórtate bien, sé obediente!

Que mucho he escuchado esas palabras en estos días, diferentes personas se las han dicho a Saimir y Gaia (3 y 2 años de edad). Sonrío… pienso ¿quiero que mis niños me obedezcan y se porten bien? ¿Entenderán mis niños lo que quieren decir esas palabras?

 ¿Qué es realmente obedecer?

Esta es la definición que me ofrece el internet:

“Cumplir la voluntad de quien manda o lo que establece una ley o norma.”

 Yo, me veo como la guía de Sai y Gaia, esa es mi misión, no estoy criando robots que obedecen ciegamente a sus mayores y sin cuestionar los mandatos de los adultos. Esa declaración se presta para muchas cosas, los adultos en ocasiones se aprovechan de que el niño obedece para hacerlo hacer cosas, muchas veces cosas que los niños no quieren hacer.

Estoy criando niños que aunque yo les pida que hagan algo, me miran y piensan primero y si no les hace sentido, no lo hacen. Claro, siempre usamos el amor como referencia. Si estamos cruzando la calle, pues no tienen otra opción que darme la mano, eso no es negociable; pues mi labor, como les digo a los nenes es cuidarlos, asegurarme que estén tomando decisiones seguras.

 Aprovecho cada oportunidad para enseñarles, en el momento, la lección que la vida les está trayendo y hacerlos conscientes. En estos días, hemos visitado muchas personas y todas esas experiencias, nos han ayudado a aprender y a recordarles a ellos que no tienen que abrazar o besar a nadie que no quieran, incluyéndome a mí.

 Me preguntan si mis niños se portan bien, les digo: bueno… ellos escuchan.

Es una respuesta vaga, pero es que “portarse bien” no me hace sentido esa expresión. ¿Qué es portarse bien?

En estos días en la isla, observo, miro a mis niños, les dije: “avísenme cuando estén listos para regresar a casa”; parecen estar cómodos, sentirse seguros. Ellos se han criado conmigo y su papá solamente, no reciben “ordenes” de otras personas, no están acostumbrados. He observado como algunos adultos no respetan a los niños, no los ven como unos seres completos, son más pequeños en tamaño pero traen una sabiduría inmensa, acaban de llegar de otros planos más elevados, están fresquitos, con olor a cielo y en sus almas delineado su camino, sus pruebas por expiar. Nuestros hijos, ¡grandes espejos/maestros!

Ellos son para mí y representan un significativo proyecto de vida, nuestra siembra.

 Interesante las expectativas que tienen los adultos para con los niñitos, cada quien posee una percepción diferente de como el niño “debe” de hacer las cosas, cuándo y dónde; no se detienen a ver como ellos deciden hacerlo por si solos, para así aprender de ellos, conocerles y ver florecer la guía interna del niño. Es maravilloso observar a Gaia y a Saimir, siempre me sorprenden, hay tanta sabiduría en un cuerpo tan pequeño.

Mi propósito es educar, sé que como yo, hay muchos padres que pasan por esto con familiares, amigos cercanos, la sociedad en general. Nosotras las madres (algunas) nos encontramos en un continuo estado de “defensa” pendiente a que todas las interacciones con nuestros hijos sean amorosas y respetuosas, observando, asegurándonos que nuestros hijos estén protegidos y se sientan así, no importa lo que esto nos cueste.

Amor y Luz,

Raisa Espinet Batista

Alzheimer y amor incondicional

En estos días he vivido en el pasado, en un “constan replay” de cada evento que despierte un recuerdo lejano, una canción, un olor…

Mi abuela, una mujer muy elegante, cubana, con vivencias de muchos colores y diferentes tipos, ella, es esa mujer fuerte que ayudó a mi papa a criarme, que para mí es como una madre y tantos otros roles que ha cumplido y aún cumple, aunque está enferma de la memoria.

Ella, mi Mima, la única Mima que queda en la familia y a pesar de eso nadie la visita, lo bueno es que ella no se acuerda de que todo lo que dió a la familia, se quedó ahí en el recuerdo y en la consciencia de todos. Yo entiendo que el visitar a una persona con Alzheimer puede ser retante, hay que prepararse, inhalar, exhalar venir con el corazón abierto a recibir historias del ayer en repetición continua.

Al día de hoy, con 92 años vive preocupada de si comí, si quiero merendar algo, si estoy bien.

Esta enfermedad es muy triste, te lleva a lugares obscuros, sufrimos mucho los familiares cercanos, con una sonrisa en los labios escuchamos lo mismo cada 10 segundos, ¡inhalo, exhalo! Recuerdo sus cuidados, su amor incondicional, sus manos siempre prestas ayudarnos, a todos.

En estas vacaciones de verano, decidí quedarme en su casa, en casa de mi Mima, en Puerto Rico, para recortarla, atenderle y preguntarle sobre mi linaje, sus padres, abuelos y conocer  más historias de Cubita “La Bella”; ya casi no quedan historias nuevas, que yo no haya escuchado ya, me las sé todas de memoria, esta enfermedad le comenzó cuando yo tenía apenas 16 años más o menos y hoy tengo 38 años, una vida escuchando pacientemente, entendiendo, sufriendo y al final aceptando.

Mi Mima, una mujer luchadora, trabajadora, expulsada de su amada Cuba por no estar en sincronía con la nueva manera que traía Fidel Castro para gobernar, sé un poco de la historia de Fidel por boca de Mima, pero hay una línea muy fina en esta etapa de la enfermedad, entre la verdad y la imaginación.

Ya a los 92 años, ella ha oído tantas historias, noticias, ha vivido tanto…. Que todo ese meollo de información se convierte en una película muy larga donde ella es la artista principal, la más querida por todos, la más respetada, famosa.

Todas las historias están centradas en esa verdad, su verdad, ella cuenta que ha viajado el mundo (en astral, no lo dudo), cuenta de sus anécdotas de joven, muy interesantes sus experiencias de vida, las verdaderas y las que son imaginadas, no importa, las escuchamos con atención una y otra vez; ni por un segundo quiero que sienta mi pesar de que ya he escuchado mil veces lo mismo. Es una prueba muy grande de amor incondicional.

Llevo 12 días en su casa, observando, vibrando, sintiendo; he tenido días grises, oscuros, coraje, miedo, compasión, empatía, de todo un poco. Veo como cada día está más desmejorada, no por falta de cuidados, es que como ella dice: “el calendario no miente”.

En estas vacaciones que aún no sé cuándo ni cómo terminarán, me traje a mis dos hijos de 2 y 3 años, ¡a sus bisnietos! Veo como le han traído alegría, y aunque a veces me pregunta si soy la tía de ellos, sé que en su alma, sabe bien que ese es su legado, su linaje, sangre de su sangre. Hemos tenido retos, le ha ofrecido nalgadas a los niños, han habido besos, abrazos, regaños… Maria Montessori maybe se esta revolcando en la tumba de ver las cosas que he semi-permitido con mis niños para no ofender a los adultos que nos rodean.

Mis hijos la besan y abrazan, saben que esta es nuestra despedida, sabemos que este tiempo es oro, lo aprovecho lo mejor posible, guardando distancia en ocasiones que no me siento muy centrada, pues tengo paciencia pero tengo que reservar un buen monto para mis pequeños también.

Alzheimer, ¡que terrible enfermedad! Mima me cuenta que cuando ella dejo de trabajar, mandó todo al “carajo” y estoy segura que con esa mandá al “carajo”, se fue su memoria también. Mima, crió dos hijos varones y participó en la crianza de sus sobrinas que eran 3 y luego de alguna forma u otra, aportó en la crianza de los hijos de sus sobrinas, en fin, una gran colaboradora. Cuidó de sus padres cuando estaban ancianos y hace 4 años murió su esposo, mi abuelo, Pipo, luego de más de 60 años juntos.

De todas estas ramas que componen su árbol de la vida, su linaje, su familia, son pocos los que la procuran. Como ya sabemos, ella no se acuerda de que ellos no se acuerdan de ella, es triste ver los efectos de Alzheimer en la vida del enfermo y por lo tanto en los familiares también. Este escrito es una dádiva de amor, una verdad que comparto, sé que hay muchas personas pasando por esto.

Amor, tolerancia y luz para todos los pacientes de Alzheimer, sus cuidadores y familiares.

Raisa Espinet Batista

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