¡Pórtate bien, sé obediente!

Que mucho he escuchado esas palabras en estos días, diferentes personas se las han dicho a Saimir y Gaia (3 y 2 años de edad). Sonrío… pienso ¿quiero que mis niños me obedezcan y se porten bien? ¿Entenderán mis niños lo que quieren decir esas palabras?

 ¿Qué es realmente obedecer?

Esta es la definición que me ofrece el internet:

“Cumplir la voluntad de quien manda o lo que establece una ley o norma.”

 Yo, me veo como la guía de Sai y Gaia, esa es mi misión, no estoy criando robots que obedecen ciegamente a sus mayores y sin cuestionar los mandatos de los adultos. Esa declaración se presta para muchas cosas, los adultos en ocasiones se aprovechan de que el niño obedece para hacerlo hacer cosas, muchas veces cosas que los niños no quieren hacer.

Estoy criando niños que aunque yo les pida que hagan algo, me miran y piensan primero y si no les hace sentido, no lo hacen. Claro, siempre usamos el amor como referencia. Si estamos cruzando la calle, pues no tienen otra opción que darme la mano, eso no es negociable; pues mi labor, como les digo a los nenes es cuidarlos, asegurarme que estén tomando decisiones seguras.

 Aprovecho cada oportunidad para enseñarles, en el momento, la lección que la vida les está trayendo y hacerlos conscientes. En estos días, hemos visitado muchas personas y todas esas experiencias, nos han ayudado a aprender y a recordarles a ellos que no tienen que abrazar o besar a nadie que no quieran, incluyéndome a mí.

 Me preguntan si mis niños se portan bien, les digo: bueno… ellos escuchan.

Es una respuesta vaga, pero es que “portarse bien” no me hace sentido esa expresión. ¿Qué es portarse bien?

En estos días en la isla, observo, miro a mis niños, les dije: “avísenme cuando estén listos para regresar a casa”; parecen estar cómodos, sentirse seguros. Ellos se han criado conmigo y su papá solamente, no reciben “ordenes” de otras personas, no están acostumbrados. He observado como algunos adultos no respetan a los niños, no los ven como unos seres completos, son más pequeños en tamaño pero traen una sabiduría inmensa, acaban de llegar de otros planos más elevados, están fresquitos, con olor a cielo y en sus almas delineado su camino, sus pruebas por expiar. Nuestros hijos, ¡grandes espejos/maestros!

Ellos son para mí y representan un significativo proyecto de vida, nuestra siembra.

 Interesante las expectativas que tienen los adultos para con los niñitos, cada quien posee una percepción diferente de como el niño “debe” de hacer las cosas, cuándo y dónde; no se detienen a ver como ellos deciden hacerlo por si solos, para así aprender de ellos, conocerles y ver florecer la guía interna del niño. Es maravilloso observar a Gaia y a Saimir, siempre me sorprenden, hay tanta sabiduría en un cuerpo tan pequeño.

Mi propósito es educar, sé que como yo, hay muchos padres que pasan por esto con familiares, amigos cercanos, la sociedad en general. Nosotras las madres (algunas) nos encontramos en un continuo estado de “defensa” pendiente a que todas las interacciones con nuestros hijos sean amorosas y respetuosas, observando, asegurándonos que nuestros hijos estén protegidos y se sientan así, no importa lo que esto nos cueste.

Amor y Luz,

Raisa Espinet Batista

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Alzheimer y amor incondicional

En estos días he vivido en el pasado, en un “constan replay” de cada evento que despierte un recuerdo lejano, una canción, un olor…

Mi abuela, una mujer muy elegante, cubana, con vivencias de muchos colores y diferentes tipos, ella, es esa mujer fuerte que ayudó a mi papa a criarme, que para mí es como una madre y tantos otros roles que ha cumplido y aún cumple, aunque está enferma de la memoria.

Ella, mi Mima, la única Mima que queda en la familia y a pesar de eso nadie la visita, lo bueno es que ella no se acuerda de que todo lo que dió a la familia, se quedó ahí en el recuerdo y en la consciencia de todos. Yo entiendo que el visitar a una persona con Alzheimer puede ser retante, hay que prepararse, inhalar, exhalar venir con el corazón abierto a recibir historias del ayer en repetición continua.

Al día de hoy, con 92 años vive preocupada de si comí, si quiero merendar algo, si estoy bien.

Esta enfermedad es muy triste, te lleva a lugares obscuros, sufrimos mucho los familiares cercanos, con una sonrisa en los labios escuchamos lo mismo cada 10 segundos, ¡inhalo, exhalo! Recuerdo sus cuidados, su amor incondicional, sus manos siempre prestas ayudarnos, a todos.

En estas vacaciones de verano, decidí quedarme en su casa, en casa de mi Mima, en Puerto Rico, para recortarla, atenderle y preguntarle sobre mi linaje, sus padres, abuelos y conocer  más historias de Cubita “La Bella”; ya casi no quedan historias nuevas, que yo no haya escuchado ya, me las sé todas de memoria, esta enfermedad le comenzó cuando yo tenía apenas 16 años más o menos y hoy tengo 38 años, una vida escuchando pacientemente, entendiendo, sufriendo y al final aceptando.

Mi Mima, una mujer luchadora, trabajadora, expulsada de su amada Cuba por no estar en sincronía con la nueva manera que traía Fidel Castro para gobernar, sé un poco de la historia de Fidel por boca de Mima, pero hay una línea muy fina en esta etapa de la enfermedad, entre la verdad y la imaginación.

Ya a los 92 años, ella ha oído tantas historias, noticias, ha vivido tanto…. Que todo ese meollo de información se convierte en una película muy larga donde ella es la artista principal, la más querida por todos, la más respetada, famosa.

Todas las historias están centradas en esa verdad, su verdad, ella cuenta que ha viajado el mundo (en astral, no lo dudo), cuenta de sus anécdotas de joven, muy interesantes sus experiencias de vida, las verdaderas y las que son imaginadas, no importa, las escuchamos con atención una y otra vez; ni por un segundo quiero que sienta mi pesar de que ya he escuchado mil veces lo mismo. Es una prueba muy grande de amor incondicional.

Llevo 12 días en su casa, observando, vibrando, sintiendo; he tenido días grises, oscuros, coraje, miedo, compasión, empatía, de todo un poco. Veo como cada día está más desmejorada, no por falta de cuidados, es que como ella dice: “el calendario no miente”.

En estas vacaciones que aún no sé cuándo ni cómo terminarán, me traje a mis dos hijos de 2 y 3 años, ¡a sus bisnietos! Veo como le han traído alegría, y aunque a veces me pregunta si soy la tía de ellos, sé que en su alma, sabe bien que ese es su legado, su linaje, sangre de su sangre. Hemos tenido retos, le ha ofrecido nalgadas a los niños, han habido besos, abrazos, regaños… Maria Montessori maybe se esta revolcando en la tumba de ver las cosas que he semi-permitido con mis niños para no ofender a los adultos que nos rodean.

Mis hijos la besan y abrazan, saben que esta es nuestra despedida, sabemos que este tiempo es oro, lo aprovecho lo mejor posible, guardando distancia en ocasiones que no me siento muy centrada, pues tengo paciencia pero tengo que reservar un buen monto para mis pequeños también.

Alzheimer, ¡que terrible enfermedad! Mima me cuenta que cuando ella dejo de trabajar, mandó todo al “carajo” y estoy segura que con esa mandá al “carajo”, se fue su memoria también. Mima, crió dos hijos varones y participó en la crianza de sus sobrinas que eran 3 y luego de alguna forma u otra, aportó en la crianza de los hijos de sus sobrinas, en fin, una gran colaboradora. Cuidó de sus padres cuando estaban ancianos y hace 4 años murió su esposo, mi abuelo, Pipo, luego de más de 60 años juntos.

De todas estas ramas que componen su árbol de la vida, su linaje, su familia, son pocos los que la procuran. Como ya sabemos, ella no se acuerda de que ellos no se acuerdan de ella, es triste ver los efectos de Alzheimer en la vida del enfermo y por lo tanto en los familiares también. Este escrito es una dádiva de amor, una verdad que comparto, sé que hay muchas personas pasando por esto.

Amor, tolerancia y luz para todos los pacientes de Alzheimer, sus cuidadores y familiares.

Raisa Espinet Batista

Origin & mission of Tribusai

This beautiful project was born while I spent hours nursing our daughter Gaia who had just been born in March 2016. I am sharing my story, my process and the original sketches of the making of Tribusai💜

Saimir, our 3-year-old son, was only 20 months at that time.
While nursing Gaia on demand 24/7, I observed Saimir so concentrated doing the works I had prepared for him on a small table in the living room.

He took his work on a wooden tray, pull out the chair and sat for a long time. This behavior inspired me, had me amused!

A month before Saimir was born, I worked as an assistant at a Montessori School for 2 years; in this beautiful school, I learned  much from all the teachers.

Due to this experience, I was able to apply the Montessori method with Saimir since he was in my womb. I also read wonderful Montessori books that taught me the philosophy and guide me in every step of the way.

During the first three months of Gaia’s life, I created in my mind new designs inspired by Saimir, observing him and enjoying his wonderful and acelerated development. I always thought, I wish there was clothing for Saimir that has a meaning, a purpose. And that idea started to take shape in my head…

One day I draw on a piece of paper everything that I had in mind step by step, All the designs and art came flowing in a very natural and organic way.  After I had around 6 designs, I searched for a graphic designer who digitalized my drawings.

We connected very well, Paola, the graphic designer was passionate about her work too, we shared pretty much the same vision.

But something was missing… a logo! I drew the logo with a pencil, collected all the important elements that represented our family.

I started with a triangle, then draw  4 lines: one for my husband, myself and each child. It was important to me to include God and our family unit, so the six diamonds are: us 4, and my husbands 2 older sons.  Each diamond has in the center a dot that symbolizes God as the center of our lifes.

The feathers represent  freedom, the freedom to be who we really are, freedom to create. The final product: a beautiful and meaningful logo that projects our love and unity.

Today we have 19 designs in total so far, we are selling our arts on aprons, magnets, shirts for adults and children, cups and more…

The Montessori philosophy is our way of life, that it why our mission is to inspire and bring to the Montessori community quality shirts, good  comfortable materials, specially for children! But most of all a meaningful message in each product.

The designs are inspired by Montessori classroom materials; for example there is an art that I love that says “Count on me” and it has the beads that children use to learn to count in the classroom.

There is also the “Earth citizen” that invites us to look at ourselves as brothers, as part of the Whole, citizens of the planet! very beautiful message, and inspired in the geography globe used in class.

Tribusai is a movement born from love!

Thanks to all those who have collaborated with this project, for their emotional support, for buying the shirts, for contributing financially to make it possible. To my husband David for believing in me, supporting me in all aspects as a husband, friend, partner.

And to our beloved spiritual teacher and guide Miosotis, who introduced me to the Montessori Philosophy! When I told her about this project she said: “Raisa, God is doing this” 🙏🏽

Love & Light,

Raisa Espinet Batista

To check out products visit us @ http://www.tribusai.com

contact: tribusai1@gmail.com

All the shared arts and images are registered and protected by copyright *

Mi Tribu.

Mi Tribu.

Que es la tribu?

La tribu está compuesta por un grupo de mujeres con energía similar, mujeres fuertes que se sustentan las unas a las otras con su energía amorosa y sanadora; Mujeres que se apoyan y entienden sin darse explicaciones.

La tribu son mujeres que tienen muchas cicatrices, cicatrices por sanar y otras que están las heridas ya sanadas y sus grietas llenas de luz.

La tribu es un regalo de Dios, Padre-Madre, un grupo dónde resuenan unas con otras, dónde se juntan por reciprocidad porque sabemos que nos necesitamos para criar a nuestros hijos.

Son madres, hijas, esposas, hermanas, amigas; Todas se unen para contar las unas con las otras, para amar, llorar, reír, sin juzgar.

Somos parte de la gran Hermandad Blanca de mujeres que se han dado a la tarea de honrar su linaje y hablar su verdad, pero más importante aún, han hecho su trabajo espiritual.

Mujeres que en la soledad e intimidad, se han mirado al espejo y desnudado, se han arrancado las máscaras y las cáscaras que ya no le sirven, así como se pela una cebolla. Son libres, sencillas, fidedignas y fieles a ellas mismas.

La tribu la componen mujeres mágicas que con su abrazo hacen alquimia en el cuerpo que toquen, convierten nuestras tristezas en esperanzas.

Son madres que han perdido hijos, madres que han enterrado ya a sus padres, mujeres que con sus historias de vida y experiencias te guían en tu camino, son ejemplo de que podemos lograr y superar las pruebas del camino.

Ellas han aprendido de sus lecciones, muestran sus cicatrices con compasión, saben que la persona que ellas eran, ya murió, que con todo ese dolor nació la mujer que es hoy!

Te dicen mirándote a los ojos las verdades que aunque a veces dolorosas, son muy necesarias para nuestra evolución.

Si no tienes tu tribu, comiénzala tú! No importa dónde vivas, si estás lejos de tu terruño (como yo), lejos de la tierra que te vió nacer, estamos dónde tenemos que estar y el Universo nos ayudará a juntarnos.

Gracias a mi tribu, a esas mujeres hermosas y maravillosas que son mis amigas, mis maestras, mi inspiración! Esa es la idea de la tribu, inspirarnos entre nosotras y ser espejos, ayudarnos y amarnos incondicionalmente!

AHO

Raisa Espinet Batista

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