Transformación de un amor que se multiplicó.

 

-En el principio éramos dos, nos besábamos, abrazábamos todo el tiempo. Nuestras manos estaban llenas de nosotros mismos. No había un espacio entre nuestros cuerpos, siempre pegaditos!
Dormíamos en una cama twin en el piso, esa era la que yo tenía en mi apartamento , ahí nos acomodábamos sin problemas. Pasaron 4 años y supimos que tendríamos un bebé, fue una adorable sorpresa; no lo estábamos evitando pero tampoco buscando. Confiamos en que Dios nos bendeciría en el momento perfecto. Al nacer SaiMir Milán, nació en mi una madre. Ya había parido hace 9 años unos gemelos pero luego de dos días regresaron a Dios Padre Madre; por eso digo que con SaiMir nació una madre, no puedo dejar afuera ese evento porque marcó mi vida el entregar mis primeros dos hijos a Dios.

La relación de nosotros como amantes se transformó en un perfecto triángulo de amor! SaiMir, David y yo, ahora había un espacio entre David y yo, un espacio que Sai ocupaba, en nuestra cama había un pequeño cuerpito entremedio de los dos que nos mantenía calientitos en la noche. Ahora nuestras manos estaban llenas de SaiMir y nuestras miradas estaban clavadas en nuestro hijo. Un hijo perfecto, fruto de un gran amor, puro y profundo; amor de almas gemelas sin duda alguna. Por eso la luz en los ojos de SaiMir, por eso es nuestro sol, por su inmenso brillo y resplandor.

Pasó 1 año de miles de retos y oportunidades, como siempre ha sido en nuestro caminar, y un día cuando menos nos esperábamos, supimos que cargaba a un bebé en mi vientre!

Yo llevaba varias semanas escuchando en mi interior una voz que me decía, “tendrás una niña y se llamará Gaia” !!!
Yo pensaba, que locura será en un futuro lejano pues SaiMir solo tiene un año! Imaginaba el caos de tener dos bebés y nosotros solos en Carolina del Norte!

En este momento jamás imaginé que Gaia ya estaba en mi panza calladita, formándose…. lo supimos cuando tenía ya casi 3 meses de embarazo.

Me dio mucho miedo la noticia de mi embarazo, significaba una 3ra cesárea, pasar por todos estos procesos significativos prácticamente sola, bueno con la ayuda y presencia de David, claro! pero recordemos que alguien tenía que cuidar de SaiMir mientras yo paría y me restablecía en el hospital y ese alguien era David.

El embarazo de Gaia fue muy fuerte pues tenía que cuidar de Sai y no tenía mucha energía, lo que si tenía era una barriga gigante! Dios me regalaba cada mañana la energía justa y necesaria para pasar cada día ni más  ni menos.

Ahora nuestras manos están llenas de dos angelitos que requieren toda nuestra atención, amor e inocencia.
Nuestro matrimonio y relación se transformó, es hermoso ver a David en su rol de papá, me enamora más cada vez verlo relacionarse con sus hijos.

Esta mañana amanecimos los cuatro en la misma cama, Gaia tirándose encima de David, poniéndole los piececitos en su cara; y SaiMir dándonos amor con sus rizos alocados y abrazos deliciosos!
Y ahí mismo entró Clio, nuestra gata que abre la puerta del cuarto, entra maullando y reclamando su dosis de amor!
Luego de acunar a los niños, nos miramos David y yo y nos dijimos buenos días y nuestro besito. Todo cambió, y no lo cambio por nada! Mis manos llenas de amor de niñitos, de un papá amoroso! No extraño como éramos porque nos gozamos y vivimos nuestro amorío! Acepto y abrazo esta etapa que rápido pasa y de aquí a varios años tendremos tiempo de dormir pegaditos, calientitos como en aquel tiempo antes de los niños!

Raisa Espinet Batista

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